Colesterol

Nota previa: Aunque el siguiente texto se basa en evidencia científica, su contenido no sustituye el consejo o criterio de un médico.

Colesterol El colesterol es un componente fundamental para el organismo. El cerebro, las células y las hormonas lo necesitan a diario. Lo que el hígado no obtiene de la alimentación, lo produce por sí mismo. Por ello, evitar el colesterol presente en los alimentos (como en los huevos) apenas influye en los niveles sanguíneos de la mayoría de las personas. Lo que sí tiene un gran impacto es reducir las grasas saturadas (presentes en la carne, los lácteos y los aceites de palma y coco), ya que estas frenan la eliminación natural del colesterol por parte del hígado.

Colesterol elevado Un nivel de colesterol elevado, y especialmente un exceso del colesterol LDL considerado "malo", es un factor de riesgo reconocido para las enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, el LDL no es malo en sí mismo: es un transporte esencial para llevar el colesterol a las células. El problema surge cuando el colesterol LDL se oxida (se daña). Esto ocurre más rápidamente ante un estilo de vida poco saludable o con la resistencia a la insulina. El LDL oxidado daña las paredes vasculares y desencadena una respuesta del sistema inmunitario, lo que provoca depósitos de grasa (placa) en las arterias. A mayor cantidad de placa, mayor es el endurecimiento arterial y más alto el riesgo de sufrir un infarto. Mediante un análisis de sangre (como la medición de ApoB), el médico puede comprobar con precisión cuántas de estas partículas dañinas circulan por la sangre.

Cómo puede ayudar el aceite de oliva adecuado Una alimentación saludable ayuda a restablecer el equilibrio en la sangre, y el aceite de oliva de alta calidad desempeña un papel muy valioso, siempre que se utilice en sustitución de las grasas saturadas poco saludables. El aceite de oliva virgen extra rico en polifenoles favorece la salud vascular a través de cuatro mecanismos:

  • Protección contra la oxidación: Los polifenoles son moléculas de señalización que preparan a las células para proteger los lípidos (grasas) de la sangre frente al estrés oxidativo. De este modo, el colesterol LDL se daña con menor facilidad.

  • Flexibilidad vascular: Los polifenoles contribuyen a mantener los vasos sanguíneos flexibles, lo cual favorece una presión arterial saludable.

  • Soporte de la pared vascular: Los polifenoles ayudan a mantener sanas las paredes de los vasos sanguíneos, dificultando la adhesión de la placa.

  • Composición saludable de ácidos grasos: El aceite de oliva es rico en grasas monoinsaturadas (como el ácido oleico). Al sustituir las grasas saturadas de la dieta por estas grasas saludables, el hígado puede eliminar el colesterol LDL de la sangre de forma más rápida.

¿Cómo utilizarlo? Al consumir diariamente dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra rico en polifenoles —por ejemplo, sustituyendo a la mantequilla o la margarina, ingerido directamente o sobre ensaladas y verduras cocinadas— contribuyes de forma activa a mantener unos niveles de colesterol saludables y unos vasos sanguíneos flexibles.